Revisión superficial, tendenciosa y poco fiable del nuevo disco de Metallica, el mismo día de haberlo escuchado. Imagine usted, lector casual, un corredor de cien metros planos, campeón olímpico, record del mundo, que se hace drogadicto a niveles críticos, con consecuencias nefastas para su carrera, la cual se va derechamente en picada. Si ese deportista comienza un proceso de rehabilitación de su enfermedad, no se le puede pedir que de inmediato esté totalmente sano y repita los tiempos que hacía en sus tiempos mozos. Por el contrario, se le debe alentar con convicción, valorando cada paso que aquel deportista da en pos de su completa rehabilitación.
Con Metallica pasa algo parecido. Personalmente nunca he conocido alguien (salvo yo mismo) que haya escuchado completo el St.Anger, y por lo tanto que haya podido relatar tan vívidamente la experiencia de, al terminar la última nota de la última canción de aquel bodrio impresentable, sentir que Metallica era un caso perdido, un muerto sin remedio. Sin embargo, al terminar de escuchar este nuevo disco, la sensación es completamente distinta.
Ciertamente Death Magnetic no es un Ride the Lightning ni un Master of Puppets. Por momentos algunas canciones suenan más bien forzadas (el single The Day That Never Comes y The End Of The Line son buenos ejemplos). También se da que algunas, debido a su excesiva duración (salvo "My Apocalypse" ningún tema baja de los 6 minutos y medio) se vuelven monótonas en ciertos pasajes. Sin embargo, la gracia de esta nueva placa es que se aprecia en cada momento del disco es una firme voluntad de regresar al metal, la música que los hizo los gigantes del rock que son. Y eso no puede sino ser motivo de regocijo y reconocimiento. Volver a escuchar la batería potente (y con un sonido mejor que las ollas y balones de gas de St. Anger) y endemoniada de Lars Ulrich, o que James Hetfield se dejara de huevear y diera libertad para poder oír nuevamente los solos de la guitarra afilada y veloz de Kirk Hammett, es motivo para renovar la esperanza.
Para hacer algo ultra especializado tema por tema sería necesario esperar algunos días, como para tener un poco más de perspectiva, quizás leer las letras, y contar con más elementos. Pero para eso hay medios especializados (y otros que se las dan de tales, como Rockaxis), además quería comentar esto hoy. Pero a grandes rasgos hay tres momentos. Existen dos en que es permanente la búsqueda de un metal más clásico, al estilo de los discos viejos: los primeros tres temas, y los últimos tres. En ellos existen algunos temas muy bien logrados, principalmente That Was Just Your Life (redondita, potente, y muy bien elaborada), The Day That Never Comes (aunque algo forzada, muy interesante, me recordó a Fade to Black) y My Apocalypse (totalmente "old school", con pasajes de thrash ochentero a lo Damage Inc. o Dyers Eve), y en menor medida el instrumental Suicide & Redemption (interesante, aunque demasiado largo y por momentos se le cuelan algunas reminiscencias aggro-saltarinas). Entremedio hay un momento que recuerda más a discos como el ...And Justice For All o el "Black Album" Metallica, destacando la pegadiza Cyanide (me recordó a Of Wolf And Man; es la que se me ha quedado más pegada, debo decirlo) y la potentísima All Nightmare Long (me demoró sus dos escuchadas valorarla en su justa medida, pero es bien buena).
Pedirle a Metallica un Master of Puppets en las condiciones actuales es como pedirle a un futbolista que viene saliendo de una larga lesión que en el primer partido de su regreso a las canchas haga tres goles. Lo que hay que hacer es reconocer la intención de regresar al metal, pues aún cuando no haya sido plenamente lograda, da una luz de esperanza para lo que viene.
Y ojalá que esta vez si que vengan a Chile y no me tenga que quedar con la entrada en la mano.
METAL UP YOUR ASS!!
1. That Was Just Your Life
2. The End of the Line
3. Broken, Beat & Scarred
4. The Day That Never Comes
5. All Nightmare Long
6. Cyanide
7. The Unforgiven III
8. The Judas Kiss
9. Suicide & Redemption
10. My Apocalypse.
Con Metallica pasa algo parecido. Personalmente nunca he conocido alguien (salvo yo mismo) que haya escuchado completo el St.Anger, y por lo tanto que haya podido relatar tan vívidamente la experiencia de, al terminar la última nota de la última canción de aquel bodrio impresentable, sentir que Metallica era un caso perdido, un muerto sin remedio. Sin embargo, al terminar de escuchar este nuevo disco, la sensación es completamente distinta.
Ciertamente Death Magnetic no es un Ride the Lightning ni un Master of Puppets. Por momentos algunas canciones suenan más bien forzadas (el single The Day That Never Comes y The End Of The Line son buenos ejemplos). También se da que algunas, debido a su excesiva duración (salvo "My Apocalypse" ningún tema baja de los 6 minutos y medio) se vuelven monótonas en ciertos pasajes. Sin embargo, la gracia de esta nueva placa es que se aprecia en cada momento del disco es una firme voluntad de regresar al metal, la música que los hizo los gigantes del rock que son. Y eso no puede sino ser motivo de regocijo y reconocimiento. Volver a escuchar la batería potente (y con un sonido mejor que las ollas y balones de gas de St. Anger) y endemoniada de Lars Ulrich, o que James Hetfield se dejara de huevear y diera libertad para poder oír nuevamente los solos de la guitarra afilada y veloz de Kirk Hammett, es motivo para renovar la esperanza.
Para hacer algo ultra especializado tema por tema sería necesario esperar algunos días, como para tener un poco más de perspectiva, quizás leer las letras, y contar con más elementos. Pero para eso hay medios especializados (y otros que se las dan de tales, como Rockaxis), además quería comentar esto hoy. Pero a grandes rasgos hay tres momentos. Existen dos en que es permanente la búsqueda de un metal más clásico, al estilo de los discos viejos: los primeros tres temas, y los últimos tres. En ellos existen algunos temas muy bien logrados, principalmente That Was Just Your Life (redondita, potente, y muy bien elaborada), The Day That Never Comes (aunque algo forzada, muy interesante, me recordó a Fade to Black) y My Apocalypse (totalmente "old school", con pasajes de thrash ochentero a lo Damage Inc. o Dyers Eve), y en menor medida el instrumental Suicide & Redemption (interesante, aunque demasiado largo y por momentos se le cuelan algunas reminiscencias aggro-saltarinas). Entremedio hay un momento que recuerda más a discos como el ...And Justice For All o el "Black Album" Metallica, destacando la pegadiza Cyanide (me recordó a Of Wolf And Man; es la que se me ha quedado más pegada, debo decirlo) y la potentísima All Nightmare Long (me demoró sus dos escuchadas valorarla en su justa medida, pero es bien buena).
Pedirle a Metallica un Master of Puppets en las condiciones actuales es como pedirle a un futbolista que viene saliendo de una larga lesión que en el primer partido de su regreso a las canchas haga tres goles. Lo que hay que hacer es reconocer la intención de regresar al metal, pues aún cuando no haya sido plenamente lograda, da una luz de esperanza para lo que viene.
Y ojalá que esta vez si que vengan a Chile y no me tenga que quedar con la entrada en la mano.
METAL UP YOUR ASS!!
1. That Was Just Your Life
2. The End of the Line
3. Broken, Beat & Scarred
4. The Day That Never Comes
5. All Nightmare Long
6. Cyanide
7. The Unforgiven III
8. The Judas Kiss
9. Suicide & Redemption
10. My Apocalypse.
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