Para nadie que conozca el Departamento de Sociología de la Chile es un misterio que la elección de los profesores que se contratan, se suben a planta, se les quitan contratas, se les pega la PLR, o lo que sea, se define por cualquier cosa menos por una orientación académica seria, que nuestras autoridades hagan explícita, transparente, y sobre la cual se pueda siquiera pensar en discutir algo relevante. El clientelismo, el teje-maneje, el cumplimiento cortoplacista de indicadores, todas esas cosas son más importantes. Podrían venir Habermas, Luhmann y Bourdieu juntitos de la mano a hacer clases y les dirían que no, con excusas tan patéticas como "es que tienen que hacer jornada completa, si no, cagaron".
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